‘Discite iustitiam moniti’

Por Ars Metallica

De las medallas de Leone Leoni para Carlos I de España, sin duda, DISCITE IUSTITIAM MONITI, es una de las de más bella factura.

Leoni fue un reconocido maestro de la medallística, pero en esta obra especialmente se evidencian sus capacidades artísticas. El detalle en los cuerpos de los Titanes sin ir más lejos, donde el estudio muscular es propio de un Renacimiento avanzado; el modo en que se superponen los cuerpos de la zona baja del campo; o como se resuelven los distintos grados de relieve, nos muestran con claridad el nivel al que se llegó en el arte durante el quinientos.

Por otra parte, y fijándonos ahora en la iconografía presentada, vemos como Júpiter y su mitología son los principales protagonistas.

El llamado dios del rayo fue invocado desde antiguo con el epíteto de Elicius –esto es, atraer- porque era el que atraía el rayo del cielo y, sobre todo, el que permitía al hechicero hacerlo descender. La introducción de este culto en occidente se atribuye a Numa, el rey mago, adquiriendo una categoría cada vez más importante en la religión romana tal y como estos desarrollaban y afianzaban en su ciudad la estructuración política.

Durante el Imperio los emperadores gustaron ponerse bajo la protección de Júpiter; los hay que incluso intentaron pasar por encarnación suya. Augusto pretendía tener sueños enviados directamente por el dios y se complacía en contar cómo había sido milagrosamente salvado de un rayo cuando se libraba la guerra en Hispania contra los cántabros. Más tarde, Calígula se apropió del sobrenombre de Júpiter Capitolino, Optimus Maximus, y comunicó su palacio del Palatino con el santuario del dios por medio de un paso directo. Desde entonces en todas las ciudades se construía un Capitolio similar al de Roma para instalar una tríada con Júpiter en el centro, representando el lazo político entre Roma y las ciudades hijas que eran como su imagen reducida.

Ya en la Edad Moderna es frecuente ver a Júpiter amamantando por la cabra Amaltea en ciclos de amor o distintas composiciones alegóricas.

Así pues, si por algo se distingue Júpiter del resto de dioses, es por el uso del rayo, justo lo que exalta, en esta medalla, Leone Leoni.